Ondas de Jazz

Diario de Álava



VITORIA – El pasado 22 de diciembre se puso en marcha la décima edición de Ondas de Jazz, ciclo educativo y cultural impulsado por la asociación Jazzargia que hoy llega a su final. En aquella ocasión, fueron músicos cercanos de sobra conocidos tanto por el programa como por el público (Gere, Hasier Oleaga, Koldo Uriarte y Raül Vera) quienes protagonizaron la inauguración presentando su nueva aventura en grupo, mugagabe. Esta tarde, la despedida viene marcada por un nuevo amigo del evento, el guitarrista madrileño Josete Ordóñez. Como suele ser habitual, en esta iniciativa, que cuenta con DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA como medio colaborador desde sus inicios, la cita con el público se producirá a partir de las 19.99 horas en el aula magna del Conservatorio Jesús Guridi, siendo la entrada gratuita hasta completar el aforo. Atrás quedarán los conciertos del ya mencionado Mugagabe, Ángela Cervantes, Ole Swing, SATB y los combos tanto del centro musical como de la escuela Luis Aramburu (cabe recordar que en esta última cita se hizo entrega de la Makila de Honor al Jazzaldi donostiarra y que el concierto se grabó para la inminente edición de un disco cuyas ventas tendrán carácter solidario). Junto a los espectadores se encontrará un Ordóñez que desgranará su último disco. Objetos perdidos, en un espectáculo que también tendrá un importante componente visual. De hecho, el proyecto está basado en el montaje de imágenes cinematográficas de las primeras décadas del siglo XX, sobre diferentes composiciones, ideas y conceptos. La base instrumental es la guitarra española y flamenca. En este caso, la música es el argumento de las películas que se visionan, y no al revés, “rompiendo así con la tradición cinematográfica a la que estamos acostumbrados” según explican desde Jazzargia.
 

Guitarra y cine mudo

Josete Ordóñez será el encargado de cerrar esta tarde el ciclo Ondas de Jazz, con un concierto en el que las imágenes de películas escondidas y olvidadas se adaptan a temas instrumentales creados por el propio intérprete.


 

CONCIERTO EN LA ESTUFA

pueblosycomarcas.com

 



Las antiguas escuelas de la carretera de La Pedraja en Arrabal de Portillo vuelven a encender la estufa para acoger una nueva entrega –la número diecisiete- de ‘Los conciertos de la estufa’, cita musical invernal que se ha
convertido por la calidad de sus propuestas en un referente musical no sólo de la comarca sino de toda la provincia de Valladolid. Este ciclo musical está organizado por la Asociación Suspiros del Masegar y cuenta con la
colaboración no sólo del Ayuntamiento de Portillo sino también de numerosas empresas del municipio.
Para levantar el telón de esta edición 2014 se ha escogido al guitarrista madrileño Josete Ordóñez y su espectáculo ‘Objetos perdidos’ mañana viernes a las 22:00 horas. El acceso al local, en esta primera actuación, será gratuito.
Los primeros pasos de Josete Ordóñez como guitarrista están encaminados hacia el flamenco. Pertenece por tanto a la genaración de discípulos iluminados por el gurú de todos los guitarristas flamencos del último tramo del siglo XX
Paco de Lucía, y es en este camino donde toma las primeras clases de guitarra con apenas 10 años.
Su primer maestro, Andrés Espasandín, le induce a adentrarse mas en el toque tradicional para acompañar al cante y al baile, entrando así a formar parte de los jovencísimos estudiantes de guitarra flamenca de las academias de
baile (amor de Dios, Pilar de Oro) de Madrid.
Sin embargo estátambién muy interesado en otras disciplinas musicales (Rock, Pop, Jazz) y forma sus primeros grupos (Anábasis, La Piel) a principios de los 80. Es en esta época cuando se matricula en el recientemente fundado
Taller de Músicos y establece contacto con diferentes profesores (Eddy Goltz, Sean Leavitt, Jorge Cabadas, Pedro Ojesto) y alumnos (Guillermo Mcguill, Maca, etc) que le abren las puertas de la improvisación y el acercamiento al
Jazz y a las músicas étnicas.
En estos años compagina su trabajo nocturno de guitarrista de tablao con las actuaciones de su grupo de Pop vanguardista La Piel, banda que, aunque no goza de una gran respuesta comercial, sí que atrae a los músicos más
comprometidos, siendo referente para muchos de ellos.
Objetos Perdidos es el tercer trabajo en solitario del artista. Se trata de la versión en audio de su concierto fílmico en el que adapta un montaje personal de películas olvidadas de principios del siglo XX a temas instrumentales
propios.
El espectáculo, está basado en el montaje de imágenes cinematográficas de una determinada época (primeras décadas del siglo XX) sobre diferentes composiciones, ideas y conceptos musicales de Josete Ordóñez; teniendo la
guitarra española/flamenca como base instrumental.
En este caso, es la música el argumento de las películas que visionamos y no al revés, rompiendo así la tradición cinematográfica a la que estamos acostumbrados. Se podrán ver imágenes de olvidadas películas de Segundo de Chomon en el tema “Saltimbankis”, viejos documentales americanos y franceses en “Padre Nuestro” y “L,ancienne vals” , films de inocente contenido erótico en “El Pecado”, mezclas de ritmos flamencos con cine de vanguardia en “El Columpio”, acercamientos al flamenco/jazz en “Driving aroud NY city”, una moderna revisión del pasodoble “Suspiros de España” con imágenes del Madrid
divertido y anárquico de la república, etc.

 

CONCIERTO EN EL PLANETARIO

Diario de Navarra

 


El planetario será el escenario en el que actúe esta noche a las 21 horas Josete Ordóñez, que cierra el ciclo Musicoterapia bajo las estrellas.

Josete Ordóñez en el planetario

Josete Ordóñez protagoniza hoy jueves a las 21 horas en el planetario de Pamplona el cuarto y último concierto del ciclo Musicoterapia bajo las estrellas, dado que ya ha traído bajo la gran cúpula de la sala Tornamira a artistas de la talla de Germán Díaz, Luís Delgado o Javier Bergia.
Jose Luis ordóñez Gil presenta el espectáculo Objetos Perdidos, basado en el montaje de imágenes cinematográficas de las primeras décadas del siglo XX sobre las que desarrolla composiciones, ideas y conceptos musicales. Y es con la guitarra española con la que traza la base instrumental.
En cada caso, la música es el argumento de las películas y no al revés, rompiendo así con la tradición cinematográfica a la que estamos acostumbrados, de la música al servicio de la imagen.
Sobre la cúpula de la sala Tornamira del Planetario de Pamplona podremos ver imágenes de películas olvidadas de Segundo de Chomon en el tema Saltimbankis, viejos documentales americanos y franceses en Padre Nuestro y L’ancienne vals, films de inocente contenido erótico en El pecado, secuencias de ritmos flamencos con aire de vanguardia en El Columpio, acercamientos al flamenco/jazz en Driving around NY city, una moderna revisión del pasodoble en Suspiros de España con el Madrid divertido y anárquico de la segunda república.

Madrileño universal

Josete nació en Madrid en abril de 1963. Comenzó su carrera artística profesional en 1984 después de años de estudios musicales en diferentes estilos como el flamenco/jazz, y con diferentes maestros como Juan Maya Marote, Serranito, Tomatito, Steve Brown, Eddy Goltz, Sean Leavitt, por citar. A partir de 1985 trabajó como primer guitarrista en la Maestranza, tablao flamenco en Madrid, para fundar en 1992 Elementales, un grupo de música instrumental que dio más de 150 conciertos y con el que tuvo la oportunidad de investigar la música popular.
En el verano de 2008 publicó su primer disco en solitario Por el mar. Desde 1998 comenzó su carrera como productor musical, ha trabajado en los discos Entre Dos mundos y Star Alegre de Vicente Soto “Sordera”, Agüita del grupo EA, Herencia de Enrique Soto, entre otras muchas colaboraciones.

 

GUADARRAMA EN VIVO

Guadarramaenvivo.blogspot.com

 


Josete Ordóñez Sextet

Desde principios de los noventa, década en la que Josete Ordóñez empieza a adentrarse en la música instrumental con su banda “Elementales”, su máxima inquietud ha sido aprender de otras culturas musicales y de diferentes músicos.Desde los mas comerciales, con los que ha trabajado en vivo, en sus
grabaciones y producciones, hasta los mas vanguardistas, con los que ha compartido proyectos y giras por varios continentes.

Casi diez años de viajes han servido para plasmar en este primer disco en solitario los aromas musicales de lugares lejanos; paisajes fríos y cálidos, plazas de ciudades alegres o melancólicas. Sensaciones vividas a través de una guitarra que se resiste a abandonar el flamenco.

Guitarra que no siempre es protagonista de la historia que ella misma cuenta , que deja que a veces sea el Dantú (Vietnam) o la Vihuela (México), así como otros instrumentos y voces, los que nos hagan ver el paisaje. Por esto, en este trabajo de Josete Ordóñez hay ciertas paradojas que sorprenden al escucharlo, y una de ellas es que no es solo un discurso personal de un instrumentista,es mas bien una forma intima y personal de entender la música, donde caben, además de todas sus influencias, (Pop, Flamenco, Jazz, Chill Out, Score..), la compenetración de lo tradicional y lo tecnológico; y la utilización de las voces como personajes de un guión cinematográfico.

Hay también un hilo sutil entre los ocho temas de este disco; el dialogo entre la guitarra y la voz como instrumento; cada vocalista nos lleva a estilos muy diferentes entre si,la guitarra es quien los reúne y los guía hacia un lugar común, un lugar donde encontrar todos nuestros objetos perdidos.

 

EL BOLETÍN

Elboletin.com

 


Objetos perdidos

El guitarrista madrileño Josete Ordóñez continúa empeñado en la elaboración de una música personalísima, resultado de su interés por tradiciones múltiples y de la acreditada sensibilidad con la que pone al servicio del sonido una capacidad técnica cercana al virtuosismo.

Josete es un mago de las cuerdas de nylon que se ha empapado por igual de los sonidos de raíz, desde el flamenco a la jota, pasando por las músicas mediterráneas y que desde sus primeras obras en la década de los 80, con aquellos ‘Elementales’ de gozoso recuerdo, ha ido trazando un mapa sonoro de alto voltaje que gana en intensidad y cercanía a cada nueva escucha.

Y el camino hacia el tesoro se detiene ahora en estos ‘Objetos perdidos’ de los que nos toca hablar hoy. Un proyecto que surge del cine, otra de las aficiones de este singular artista, y en el que Ordóñez se ha embarcado en un viaje en el que la música ejerce como refuerzo para ilustrar unas imágenes, entre perversas e ingenuas, contenidas en viejas películas olvidadas, de aquellas que constituyeron el origen del séptimo arte como fórmula narrativa.

Su bagaje como productor, arreglista y músico de escenario le concede un plus adicional a la hora de reinterpretar, desde su propia óptica, las imágenes rodadas y diseñadas por otros. Y, las simbiosis entre lo que se ve y lo que se escucha se produce de modo efectivo, por lo que quizá sea aconsejable en este caso, para disfrutar de este trabajo en su verdadera magnitud, dejarse caer por cualquiera de las presentaciones en directo de este álbum, que desde su origen está pensado como espectáculo integral para ser interpretado sobre las tablas.

Sin embargo, la música también se mantiene por si sola, por supuesto. Quizá porque, a pesar de la indudable homogeneidad del estilo común que se ‘siente’ en todas las composiciones y adaptaciones que configuran el álbum hay una diversidad de ritmos y tratamientos y una contemporaneidad evidente que convierten la escucha de estas piezas en una interesante aventura auditiva.

Así, resulta difícil destacar unas cuantas canciones sobre el resto en este conjunto tan sólido y bien trabado. Sin embargo, guiado poco más que por el gusto personal de quien esto escribe, quizá la versión de ‘Suspiros de España’ que Ordóñez ha ‘cocinado’ para ser servida junto a unas imágenes del Madrid republicano de la Guerra Civil sea uno de los momentos más notables de este disco.

Pero hay muchos más: la sutileza entre pícara e ingenua de ese ‘El Pecado’, compuesto para animar el baile de una aspirante a ‘pin up’, adelantada a su tiempo, la vertiginosa epopeya, que conjunta el flamenco con un aire jazzy inesperado en ‘Driving around New York City’, o los aires sutiles de ‘Linterna Mágica’ que parecen evocar un mecanismo primigenio de pulsación automatizada, entre organillo y caja de música, al principio, para convertirse después de una bella y melancólica balada.

No puede concluir esta reseña sin mencionar a algunos de los cómplices que han acompañado a Ordóñez en este singular viaje y que, sin duda, también han contribuido a que ‘suene como suena’. Los teclistas Luca Germini e Iñaki Quijano, que ejercen de coproductores, lo mismo que el bajista Marco Herreros. El también bajista Guillem Aguilar, el batería Enzo Filippone, y los diseñadores de bases electrónicas Carles ‘Campi’ Campón, Roberto Cantero y Pablo Martín Jones. Una alineación de lujo para este ‘Objetos perdidos’ que es a su vez un lujo de disco, cuya adquisición recomendamos encarecidamente desde aquí.